El primer día de…  clases ¡No!

El primer día de cualquier cosa siempre es algo que no se olvida… el primer día de primaria, el primer día de preparatoria, el primer día que la vi, el primer día de facultad, el primer día de novios, el primer día de trabajo, el primer día de casado, el primer día de propedéuticos en el CINVESTAV, el primer día de maestría, el primer día de vida de mi hijo, el primer día divorciado, el primer día tocando la guitarra, en fin… los primeros días siempre traen algo especial.

Recuerdo aún aquella lejana mañana nublada de 1990 cuando, por entre las nubes unos cuantos rayos de sol emergían e iluminaban la enorme cancha de concreto de mi nueva escuela primaria, de la mano de mi padre caminaba seguro, observando todo un mundo desconocido, pensando no se qué tantas cosas que por la mente de un niño de 6 años pueden pasar. Después de unos instantes, a lo lejos, alcance a distinguir una figura conocida, era mi mejor amigo de preescolar, y con igual emoción que alivio, ambos corrimos a encontrarnos y fundirnos en un gran abrazo, porque además de estar en la misma escuela, compartiríamos salón (y al final hasta en la misma banca estaríamos sentados). Nuestra amistad tendría sus altibajos, y hoy día quizás no seamos cercanos y un simple “hola que tal” sea suficiente cuando por casualidad nos topamos por la calle, pero aquel primer día quedó marcado.

cielonubladoamaneciendo
Un amanecer de hace 25 años…

Por alguna extraña razón no tengo recuerdo de mi primer día de secundaría, quizás fue desagradable o demasiado mundano, una vaga y difusa imagen ronda mi mente… todos sentados en desorden viendo quien entraba, los conocidos saludándose, los demás sólo mirando, nada inusual.

Sin embargo, el primer día de bachillerato es uno que nunca podré olvidar. Me levante temprano para tomar un baño, me vestí, no desayuné porque en aquellos años no era de mi agrado desayunar tan temprano. Tomé mi mochila, abrí la puerta y me fui… era una mañana fría, despejada, algo poética, con estrellas colmando el espacio sin alguna nube que opacase aquel espectáculo…

Mientras caminaba, alcé la cabeza para contemplar toda esa majestuosidad y quedé, como siempre al mirar el cielo nocturno, impresionado. La mañana aun no surgía y las palabras que en mi mente sonaron, aun están claras en mi memoria… “wow y apenas es la primera mañana de todas las que me faltan por contemplar” No puedo creer ahora como han pasado ya 15 años desde ese momento y como la preparatoria pasó en un pestañeo…

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El cielo la mañana que entré a bachillerato

Luego de ese pestañeo, desperté entonces camino a la universidad. La aventura comenzó en el mítico jetta Europa rojo de mi mejor amigo, ambos temerosos, ambos con sueños diferentes, yo contemplando otra solemne mañana y él por primera vez manejando hacía Xalapa… a 20 km/h en una carretera desolada a las 6 am.

Después de llegar y con tiempo de sobra por eso de nuestra velocidad inmoderada, cada quien tomo su camino. La espera fuera del salón se hizo larga, hasta que por fin apareció un personaje peculiar, quien por sus fachas supuse era el conserje que había llegado temprano para abrir el salón, pero que al final resultó ser el profesor.

Y si que cometí un error al confundirl@, pero no fue tanto como aquella confusión que ocasioné el primer día que fui profesor a nivel secundaria. Vestido formal, por lo menos desde mi percepción de universitario de 8vo semestre rebelde y melenudo, y con un maletín que sólo portaba un libro, me dispuse a caminar por en medio del salón para llegar hasta mi escritorio, sin esperar las palabras que una chica, al dejarse llevar por mi apariencia juvenil, soltó sin ninguna contemplación “Miren, ya llegó otro pen#”%$”. Para cuando notó que coloqué mi porfolio en el escritorio y que me disponía a pasar lista ya era demasiado tarde y sólo alcanzó a sonrojarse y decir apuradamente y en repetidas ocasiones “maestro, disculpe, no sabía que era usted, perdón es que se ve muy joven y yo.. yo…” Yo simplemente sonreí amablemente, aguantándome la risa por tan desfavorable situación en la que había terminado su intento de insulto al que ella suponía era un nuevo compañero de clase.

Espero que los que hoy tienen su primer día en bachillerato, o los que tendrán su primer día de secundaría en una semana, e incluso aquellos que vivieron su primer día de universitarios hace siete días, puedan guardar alguna grata experiencia, recuerdo, sonrisa o imagen de este instante, porque recuerden… el tiempo fluye y a cada segundo el presente se vuelve pasado y el futuro se hace presente… y esa realidad ya sólo existirá en nuestra mente.

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About Julio Baizabal 89 Articles
Físico, poeta y loco... y hago como que toco la guitarra. La docencia, la ciencia y la divulgación, son mi pasión. ¿Ya vieron la Luna hoy ?